Era fuente de deseo
la boca donde veía,
el paisaje era un paseo
y los besos que caían
revolotean en el suelo.
Como dulces pajarillos
se enlazan eternamente,
parecemos dos chiquillos,
no nos importa la gente
cuando allí brota el cariño.
Tu mirar era una hoguera
y la brasa que surgía,
aun siendo la vez primera,
no quema, mas me atraía
y el corazón que latía
de mi boca salía
para que tú lo cogieras.
Cuídalo como tú debes,
un regalo tan preciado,
acuérdate cuando bebes
que aquello que es regalado,
que es de verdad y se mueve
no es juguete ni ilusión,
es mi vida, compañera,
no entres en la confusión
de guardarlo en la nevera
pues se congela el amor.
Pero yo sé, vida mía,
que tú eres esa prosa
con la carita de rosa
que en tus sueños yo dormía.
Cuando yo desperté
a tu lado estaba casado,
a nuestro lado un bebé
lloraba constantemente,
mira el tiempo que ha pasado,
dos corazones latentes,
unidos por la pasión.
Y es que llevas razón,
que mi sino era quererte.

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Mamá, te canto una nana
igual que siendo pequeño
para dormir me cantabas.
Tu voz era el susurro
de un arroyo que pasaba
cuando quedaba dormido,
con mariposas soñaba.
Luego sentía la brisa
de la manta que me arropa,
en mi cara una sonrisa
se escapaba de mi boca.
Y como cual centinela
que guarda lo más valioso,
cuando apagabas la vela
yo me abrazaba a mi oso.
Mamá, quiero cantarte una nana,
déjame que te acurruque
entre mis manos, mi hada.
Déjame que te susurre
como tú me susurrabas,
y que acaricie tu pelo
como tú me lo tocabas.
Para que quedes dormida,
como yo dormía
hasta el alba.

Oh, bella estrella
que brillas en el cielo permanente,
arrimándote al presente
de uno y otro continente,
sabiendo que maravillas.
Es tu luz omnipotente,
que tan lejos enamoras
por más que pasen las horas,
sigue mirando la gente.
Eres un don de belleza
que ilumina nuestro cielo
y con mis pies en el suelo,
yo tengo la gran certeza
por ser lejano tu vuelo.
La Luna que es pizpireta
contigo quiere jugar,
no existe ningún lugar,
aunque te quedes muy quieta,
que no te pueda buscar.
Quiere ser tu compañera
en esta noche apagada,
que ilumines su mirada
en ese tiempo de espera
que llega de madrugada.
Susurrándote a lo lejos,
quiero escuchar lo que dice,
yo no entiendo de matices
pero he escuchado un te quiero,
y si los dos sois felices,
sigue a su lado, lucero.


			

No quiero quedar en el olvido,
por eso cada día quiero más,
si algún día sientes que me he perdido
no pienses en jamás.
Simplemente disfruta
de lo que hemos vivido,
dibuja una gruta
busca lo prohibido,
pero nunca dejes de soñar.
En cada momento
siente que estás vivo,
cada bocanada de aire que respiro
siempre es una mañana para despertar.
Contemplar tus ojos dormidos
escuchar tu paz en cada latido
y saber que has compartido
cada minuto de tu vida conmigo.
Gracias por tus caricias
por todo mi cuerpo,
al que haces estremecer
descubriendo que no estaba muerto,
que un nuevo amanecer
borra un espejismo del desierto.
Cuánto tiempo estuve pasando sed,
teniendo tu boca
con sus labios abiertos,
la única fuente para beber
en este placentero momento.
Una vida, un suspiro,
gracias por haberte conocido.

El sol penetra en tus entrañas como una espada,
caes al suelo arrodillado pero no vencido.
Quizás estés rezando tu última plegaria,
las manos en el suelo
mirando al cielo
buscando entre las nubes la imagen salvadora.
Piensas que has sido un buen guerrero,
una buena persona, pero eso lo tiene que dictar él.
No tú.
No te canses de buscar,
al fin encontrarás la paz en tu corazón.
Vive y deja vivir, sueña y deja soñar:
ese es el camino, simplemente síguelo.
Levanta tus rodillas y camina
aunque el cansancio ahogue tus latidos, es largo
y aquí aún no termina, acuérdate
de aquellos vencidos que aún hacen historia en esta vida.

Perdón por la ausencia
en todo este tiempo,
aparcar mis letras
fue puro silencio.
Al callar el alma
se me fue el secreto,
todas mis palabras
quedaron durmiendo.
Hoy he despertado
gritándole al viento,
dejando mi huella
porque es lo que siento.
Buscando mi estrella,
mirando en el cielo,
me fijé que es bella
la tierra del suelo.
Y en cada pisada
te prometo un verso,
te prometo vida,
seguir escribiendo.