No hay rosa en un jardín florido
que no sea admirada por la gente,
que murmulla a su lado la fuente
reflejando en su agua el colorido.
Eres celestial, diosa de colores,
que engalanas la reja donde posas,
maravilla disfrutar de tantas rosas
invaden mi nariz con sus olores.
Como corteja el galán,
con una rosa a su amada
en los tiempos de Don Juan.
Aunque la rosa arrancada
cual la fuerza de un imán,
va atrayendo tu mirada.

Si pudiera decirte
lo que siento,
amada mía,
de verdad que lo sintiera
que tanto tiempo
tan largo de espera,
enfría el aire
y se convierte en viento.
Las palabras que callan
mueren sordas, pero mi amor,
que siento si te miro
no dejar escapar este suspiro,
aunque con tu mirada
me desbordas.
Que diera por decirte yo
un te quiero,
pagarlo con mi vida
simplemente, y no
tenerlo que pagarlo
con dinero.
Se siente el murmullo
de la gente.
Si sabe que yo
llegué primero,
entonces por qué miente.

Recuerdo tu mirada incandescente
penetrando en mi cuerpo introvertido,
de tu boca se escapa un alarido,
calla o nos descubrirá la gente.
Dentro de este zaguán descolorido
el amor ganaba la batalla,
el corazón por segundos estalla,
sentirte es lo vivido.
Los besos se escapan de tus labios
como cual mariposas van volando,
acarician mi piel, la van tocando,
quiero pedir consejo a aquellos sabios
por no poder parar este deseo,
parece que el amor se me desboca,
no puedo soltarme de tu boca,
quizás pueda pensar que esto esté feo…
pero así es el amor que te trastoca,
llegando los dos a la locura
contemplando desnuda tu hermosura,
¡viva la vida loca!

En la mirada guardo tus ojos,
en mi corazón tus palabras,
en mi mente guardo tus sueños
y por mi piel tus caricias vagan.
No importa lo que fuimos,
si no lo que vivimos,
dándole todo al todo,
luchando codo con codo.
Amamos el momento
y así nos lo bebimos,
compartimos la copa
que a besos la arrebata
exprimiendo esa gota,
que del cristal se escapa.
Fuimos la transparencia
la unión en la distancia,
fuimos el mismo peso
puesto en la balanza.
Aún te sigo queriendo
como el cuño se queda,
al paso de los años
grabado en la moneda.

Que en la mirada encuentre
quien en la mirada mire,
quien en la mirada sepa
lo que la mirada dice.
Ojos dónde te miran,
te reflejas como en un espejo
ya sea una mirada cerca
o una mirada a lo lejos.
Todos los ojos son bellos:
azules, marrones, negros.
Todos tienen un destino:
ver,
pero no vernos.
Sin embargo, quién nos mira
nos ve con los ojos tiernos
o como quiera mirarnos,
depende de sus adentros.

Cuando pierdas la ilusión
mira al cielo dulcemente,
arriba fijarás los ojos,
abajo concentra tu mente.
Desea de corazón
lo que de verdad percibes
y acostúmbrate a dar, pues
de lo que das recibes.
Quiérete: te lo mereces;
siente de verdad el sentido,
grita al eco veinte veces.
Búscate si te has perdido,
pero una vez que te encuentres
sé tú mismo en la pisada,
sigue con tus buenas gentes
y no pierdas la mirada.
Por eso, querido amigo,
te doy un consejo del alma,
que aunque veas ondear el trigo
el aire puede estar en calma.
Y por muchos motivos,
que solo tú sabes,
si se cierra la puerta
por dentro echa las llaves.