Recuerdo tu mirada incandescente
penetrando en mi cuerpo introvertido,
de tu boca se escapa un alarido,
calla o nos descubrirá la gente.
Dentro de este zaguán descolorido
el amor ganaba la batalla,
el corazón por segundos estalla,
sentirte es lo vivido.
Los besos se escapan de tus labios
como cual mariposas van volando,
acarician mi piel, la van tocando,
quiero pedir consejo a aquellos sabios
por no poder parar este deseo,
parece que el amor se me desboca,
no puedo soltarme de tu boca,
quizás pueda pensar que esto esté feo…
pero así es el amor que te trastoca,
llegando los dos a la locura
contemplando desnuda tu hermosura,
¡viva la vida loca!

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Esta noche necesito una copa,
una mano que me quite la ropa
unos labios que beban de mi boca
una mirada que note que me toca.
Unas palabras que susurren ternura,
un sentimiento que en la noche perdura
un remiendo que necesita costura
y una herida, puntos de sutura.
Tú eres ese fiel costurero
que a esta rosa siempre puso agua en su florero,
que en mi corazón grabó un “te quiero”,
con su pluma y su tintero.
Que abrió sus manos para acogerme,
siguió mis pasos para no perderme,
fue mi leño para encenderme,
yo soy tu río para beberme.
Yo soy tu piel para taparte,
tu puerto para amarrarte
mi boca para besarte
mi vida para amarte.

Hay risa porque te añoro
en mis labios despertar,
eres bendito tesoro
muy difícil de olvidar.
Una sonrisa es ternura
a los ojos de quién mira
y en mi corazón perdura,
como en tu boca respira.
Mueca en la cara graciosa
que me hace más risueño
y aun se queda cuando sueño,
pizpireta misteriosa.
Gracias a tu sonreír
llevo la vida más amena,
se me quita la pena…
Gracias por tenerte ahí.

No son momentos claros
ni ilusiones perdidas
ni heridas que se cierran
con tan solo coser.
Necesitan su tiempo,
quizá la medicina;
tú la puedes beber
sin olvidar sus dedos,
como una pluma fina
recorriendo tu piel.
Dibujando en tu espalda
corazones de fuego,
el calor llega al pecho;
él apaga tu alma
con tan solo beber
de tus labios de escarcha.
Pero se fue,
y con él sus noches,
pero no sus recuerdos.
En la estancia quedó
su perfume grabado
y una música tenue
divaga en el ambiente.
Tus ojos se clavaron
en su fotografía,
parece que dormirán ahí
esta noche,
como tantas noches
dormiste en sus brazos.

Trovaré el último verso
que de mis labios nace.
Deleitaré el momento
en que las notas tracen.
Pensaré en el camino
que lleven los ríos,
y ver que mis pisadas
no fueron sin sentido.
Te miraré a los ojos
y escribiré un poema
dentro de tu pupila,
para que siempre lo leas.
Recorreré tu cuerpo 
grabando una sonrisa,
despacio, muy despacio,
pues no tenemos prisa.
Cabalgaremos la noche
a lomos de una nube;
baja, que baja
sube, que sube.
Alumbrará una estrella
un pequeño sendero.
Gritaré a voces
mil veces que te quiero.

Soñé que tocaba
tu cuerpo;
que mis manos
dibujaban senderos
con mis dedos.
Que tu piel despertaba
al susurro de un beso.
Que tus labios buscaban
el beber de mi cuerpo,
mi cuerpo deseaba
apagar la sed en ellos.
Te abrazo, me acurruco
en tu cuello:
no quiero despertarme
de este cuento tan bello,
donde por una noche
oscura de silencio
llenaste mi estancia
de puro deseo.
Maldigo, maldigo
que sea solo un sueño.