No hay rosa en un jardín florido
que no sea admirada por la gente,
que murmulla a su lado la fuente
reflejando en su agua el colorido.
Eres celestial, diosa de colores,
que engalanas la reja donde posas,
maravilla disfrutar de tantas rosas
invaden mi nariz con sus olores.
Como corteja el galán,
con una rosa a su amada
en los tiempos de Don Juan.
Aunque la rosa arrancada
cual la fuerza de un imán,
va atrayendo tu mirada.

Anuncios

Poesía en la distancia
no es olvido:
es el tiempo que esperan
las palabras,
y poder ser leído.
Sencillamente, prosa,
que invade mi cuaderno;
libertad de la rosa
que nace en mi jardín,
pero muere en invierno.
Aún queda el rosal,
para que nazcan rosas.
A mí me queda el alma
para escribirte, esposa.