Soy hombre que,
descontento,
no quiero mirar de frente;
en el paso de la gente
el murmullo ni lo siento.
Cambié mi mundo por gloria,
un camino polvoriento
donde a veces voy sediento,
pero es parte de mi historia.
En mi memoria grabada
perpetúa esta tu sonrisa,
cada día menos deprisa
la mecha sigue apagada.
Rebusco por los rincones
un resquicio de mi vida
porque todo no se olvida
cuando se tienen razones.
Por eso sigo soñando
en que llegue esa mañana,
y yo me arranque esa cana
que me estaba molestando.
Por eso te guardo siempre
y te avivo con pasión,
y no pierdo la ilusión
de poder volver a verte
dormida en mi corazón.

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En la mirada guardo tus ojos,
en mi corazón tus palabras,
en mi mente guardo tus sueños
y por mi piel tus caricias vagan.
No importa lo que fuimos,
si no lo que vivimos,
dándole todo al todo,
luchando codo con codo.
Amamos el momento
y así nos lo bebimos,
compartimos la copa
que a besos la arrebata
exprimiendo esa gota,
que del cristal se escapa.
Fuimos la transparencia
la unión en la distancia,
fuimos el mismo peso
puesto en la balanza.
Aún te sigo queriendo
como el cuño se queda,
al paso de los años
grabado en la moneda.

No son momentos claros
ni ilusiones perdidas
ni heridas que se cierran
con tan solo coser.
Necesitan su tiempo,
quizá la medicina;
tú la puedes beber
sin olvidar sus dedos,
como una pluma fina
recorriendo tu piel.
Dibujando en tu espalda
corazones de fuego,
el calor llega al pecho;
él apaga tu alma
con tan solo beber
de tus labios de escarcha.
Pero se fue,
y con él sus noches,
pero no sus recuerdos.
En la estancia quedó
su perfume grabado
y una música tenue
divaga en el ambiente.
Tus ojos se clavaron
en su fotografía,
parece que dormirán ahí
esta noche,
como tantas noches
dormiste en sus brazos.

Mamá, quiero coger un lucero.
“No, hijo mío, que está muy lejos el cielo”.
Quiero coger una estrella,
para ponerla en tu pelo.
“No, hijo mío, que está muy lejos del suelo”.
Pues entonces lo pintaré para ti:
un lucero con su Luna,
una estrella con su noche
y una nube que es de espuma.
Pero mira mamá,
de mis labios nace un beso
para impregnarlo en tu cara.
Que en tu corazón quede preso,
como en mí está tu mirada.

Cuando pierdas la ilusión
mira al cielo dulcemente,
arriba fijarás los ojos,
abajo concentra tu mente.
Desea de corazón
lo que de verdad percibes
y acostúmbrate a dar, pues
de lo que das recibes.
Quiérete: te lo mereces;
siente de verdad el sentido,
grita al eco veinte veces.
Búscate si te has perdido,
pero una vez que te encuentres
sé tú mismo en la pisada,
sigue con tus buenas gentes
y no pierdas la mirada.
Por eso, querido amigo,
te doy un consejo del alma,
que aunque veas ondear el trigo
el aire puede estar en calma.
Y por muchos motivos,
que solo tú sabes,
si se cierra la puerta
por dentro echa las llaves.

Poesía es el camino
que flanquean las palabras,
escribes lo que no hablas.
Poesía es esa letra
que pinta cada poeta;
lo que es un papel vacío
empieza a emerger belleza
con esos versos bonitos
que salen de tu cabeza.
Qué es sentido, qué es sentir
qué es vivido, qué es vivir.
Pues todo eso es poesía,
el llorar y la alegría
de sentir que vives vida,
del aire cuando respiras.
Siempre un sentimiento puro,
escribir siempre constante
desde este lugar oscuro
y, aunque parezca arrogante,
por mi letra te lo juro.
Donde iluminan mis ojos
la pluma con la que escribo
las palabras a mi antojo.
Cansado, pero feliz
porque vivo con tesón
al poder transmitir
latidos del corazón.

Qué quieres que te diga,
vivo del sentimiento;
me gusta que me eches
en el cogote tu aliento.
Que se enreden tus dedos
en la mata de mi pelo,
que me des esos besos
con sabor a caramelo.
Que saltes,
que brinques,
que rompas el hielo,
que grites mi nombre
y se escuche en el cielo.
Que tu risa dulce
invada la estancia,
que vea en tus ojos
calor y esperanza.
Que es una flecha,
que no es una lanza
lo que tira Cupido
y tu corazón alcanza.
Eres la fé
que mis pasos siguen,
eres el jardín
por el que mis ojos viven.
Mirando tu encanto
me paso el día:
eres mi diva
eres mi poesía.
Simplemente fluye tu amor
por mis venas,
recorres mi cuerpo
como una sirena
en mar abierto,
quitando la pena de mi pensamiento.
Por ti vivo
por ti siento:
eres mi viento,
el que me bebo
impregnado en tus besos.
Y con todo esto
quiero decirte que eres
todo para mí en este momento.
Que sea un momento infinito,
te necesito
en los renglones de mi vida;
haz que no se acabe
el cuaderno
y que siga escribiendo
para ti cada noche.