Era fuente de deseo
la boca donde veía,
el paisaje era un paseo
y los besos que caían
revolotean en el suelo.
Como dulces pajarillos
se enlazan eternamente,
parecemos dos chiquillos,
no nos importa la gente
cuando allí brota el cariño.
Tu mirar era una hoguera
y la brasa que surgía,
aun siendo la vez primera,
no quema, mas me atraía
y el corazón que latía
de mi boca salía
para que tú lo cogieras.
Cuídalo como tú debes,
un regalo tan preciado,
acuérdate cuando bebes
que aquello que es regalado,
que es de verdad y se mueve
no es juguete ni ilusión,
es mi vida, compañera,
no entres en la confusión
de guardarlo en la nevera
pues se congela el amor.
Pero yo sé, vida mía,
que tú eres esa prosa
con la carita de rosa
que en tus sueños yo dormía.
Cuando yo desperté
a tu lado estaba casado,
a nuestro lado un bebé
lloraba constantemente,
mira el tiempo que ha pasado,
dos corazones latentes,
unidos por la pasión.
Y es que llevas razón,
que mi sino era quererte.

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Recuerdo tu mirada incandescente
penetrando en mi cuerpo introvertido,
de tu boca se escapa un alarido,
calla o nos descubrirá la gente.
Dentro de este zaguán descolorido
el amor ganaba la batalla,
el corazón por segundos estalla,
sentirte es lo vivido.
Los besos se escapan de tus labios
como cual mariposas van volando,
acarician mi piel, la van tocando,
quiero pedir consejo a aquellos sabios
por no poder parar este deseo,
parece que el amor se me desboca,
no puedo soltarme de tu boca,
quizás pueda pensar que esto esté feo…
pero así es el amor que te trastoca,
llegando los dos a la locura
contemplando desnuda tu hermosura,
¡viva la vida loca!

Quizás no sea como tú,
pero por eso soy yo mismo.
Con mi mentira,
con mi verdad,
con mi egoísmo.
Y aun así no soy malo.
Nunca miento,
para no herir a nadie y
aun asi diciendo la verdad,
se hiere al que no la entiende.
Y si egoísta es quererte
moriré llenando mi alma de ti.
Porque aunque pueda compartir
muchas cosas tus besos no los
compartiría con nadie.

Sueños de una vida,
una vida loca,
dos besos robados
salen de tu boca.
Sale de tu alma,
amor escondido,
aunque estás con calma
te apuntó Cupido.
Y dio con su flecha
en tu corazón;
se ha abierto una brecha,
pierdes la razón.
Loquita de amor
sigues a tu amado,
te parece todo
un valle encantado:
él es tu príncipe,
y tú, su princesa,
tiran dos caballos
de vuestra calesa.
Que el cuento bonito,
que nunca termine,
que la luz de Cupido
siempre os ilumine.
Amor eterno:
dure ante la vida.
Que vuestra persona
siempre siga unida.