Viviré,
aunque me lo pongas
tan difícil y me hieran
tus cartas mis adentros,
juro y te juro por momentos
que aunque me cueste,
seguiré sonriendo.
Una lágrima mía será lluvia
que recorra mi cara
paso a paso,
y si hay que beber
llenaría un vaso,
para apagar la sed
de mi amargura.
Pero tú no te reirás
de mi fracaso,
y aunque es muy lenta
muy lenta
mi carrera, te juro
que no llegaré primero,
pero sí dejo huella
en cada paso.

No son momentos claros
ni ilusiones perdidas
ni heridas que se cierran
con tan solo coser.
Necesitan su tiempo,
quizá la medicina;
tú la puedes beber
sin olvidar sus dedos,
como una pluma fina
recorriendo tu piel.
Dibujando en tu espalda
corazones de fuego,
el calor llega al pecho;
él apaga tu alma
con tan solo beber
de tus labios de escarcha.
Pero se fue,
y con él sus noches,
pero no sus recuerdos.
En la estancia quedó
su perfume grabado
y una música tenue
divaga en el ambiente.
Tus ojos se clavaron
en su fotografía,
parece que dormirán ahí
esta noche,
como tantas noches
dormiste en sus brazos.