No hay rosa en un jardín florido
que no sea admirada por la gente,
que murmulla a su lado la fuente
reflejando en su agua el colorido.
Eres celestial, diosa de colores,
que engalanas la reja donde posas,
maravilla disfrutar de tantas rosas
invaden mi nariz con sus olores.
Como corteja el galán,
con una rosa a su amada
en los tiempos de Don Juan.
Aunque la rosa arrancada
cual la fuerza de un imán,
va atrayendo tu mirada.

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Si encuentras esta carta,
querida amada,
verás que está vieja
por el tiempo.
Pero mi amor perdura
en tu mirada:
como mis letras,
recorrerán tus ojos;
como mi corazón,
recorrerá tu alma.
Como mis sentimientos,
llenarán de sonrisas tu cara.